Reflexión 01 · 5:02
No fue magia. Fue proceso.
Lo que cambia rápido, también vuelve rápido.
Lo que cambia despacio, se queda. Porque atravesó capas, entendió raíces, se hizo cuerpo.
Cuando alguien te diga «cambiaste», y vos sepas que sí — acordate que no fue un truco. Fue meses de mirar lo que no querías ver. Fue volver a empezar cada lunes. Fue procesar.
M Fernanda Celis · Lic. en Psicología